La guerra

Texto por Javier Peñafiel

La tregua | 2017 | Óleo, acrílico y collage sobre lino | 89 x 162 cm

LA GUERRA

La guerra pintada no es bitono, a pesar de tanta ceniza.

Sería inútil describir qué sucede en estas pinturas de Idoia. No dan vacíos, están repletas, no sirven para especialistas en públicos, acuden al uno a uno, en pelea colaborativa.

La pintura se resiste a ser un caso de estudio, Idoia piensa así, y actúa en consecuencia.
Cuando ves un trabajo de Idoia Montón, bien sea en una casa ocupada, KM (casa de la montaña de Barcelona), o en una galería, Carreras Múgica, por hablar de dos extremos donde presenta sus operaciones, los trabajos, de alguna forma, destituyen los espacios que las contienen. Tanto el cubo blanco como el cubo negro se evaporan, porque las pinturas de Idoia no viven del neutro sino del cada cual, no hablan de sí mismas, ni trabajan la endogamia.
Idoia no colabora con esa pedagogía cínica tan abundante en la institución arte y no lo hace por una decisión inteligente sino porque NO. NO, no necesita de un manual de autoayuda sobre la dificultad de decirlo, es no. Porque su NO nunca niega nada al otro, la generosidad de Idoia como artista está a prueba de fobia.

No/sotros, dos y más, cuando empezamos a frecuentar la institución arte, partíamos de una escena acríticamente dirigida a poblar la institucionalidad del tocho ladrillo del estado español. Preferimos no hacerlo, y desarrollar sabidurías menores, fuera del éxito genitalitario, dibujar incisivos, desdramatizar el bipolar y distraernos a propósito sin aceptar el modo único.

Las lanzas

Las lanzas | 2016 | Acrílico y collage sobre papel | 75 x 100 cm

Lo mejor del trabajo de Idoia, para mí, está en no poder recordarlo bien, siempre lo tengo que volver a mirar de nuevo, es un Alzheimer sin víctima, lo que sucede entre Idoia y mi caso.

Es un golpe esa sorpresa, suave no es.

Hay un Agonista en varias pinturas de Idoia Montón que lleva máscara de Telémaco y permanece desde siempre en guerra iracunda con los esnobs Narciso, Electra, Casandra, Edipo, también con sus progenitores Melodrama y Lanza en Ristre; el Naciópata, gemelo y colaboracionista del nombrado, también aparece.

Esperar no es sinónimo de postergar en la pintura ex diagnóstico, estas pinturas son de guerra a pesar de su anti cosmética, y su anticipación es un dictado social: «la cantidad lo hará» le dice la multitud al óleo.

Las pantallas programan cine cuyo color ha muerto. La pintura de Idoia es el relato en color de la guerra dolor a la que todos pertenecemos y no sólo por especie (bien humana o híper humana).

La Acumulación Originaria

“La Acumulación Originaria” | 2015 | Óleo, acrílico y collage sobre lino | 73 x 60 cm

Caballo de Troya

Caballo de Troya | 2015 | Óleo, acrílico y collage sobre lino | 55 x 38 cm

revisión de autor del texto publicado en www.ajoblanco.org/blog/la-guerra-de-idoia-monton (2017)